¿Todavía no te has animado a introducir aceites naturales en tu rutina de cuidado capilar?
Desde la antigüedad el aceite natural es uno de los aliados más fiel de aquellos que querían cuidar a su melena, sin importar su tipo de cabello, sea afro, rizo, fino, grueso e incluso el cabello teñido. Además de sus múltiples beneficios, sus aportaciones son enormes para el bienestar tanto de la piel como para el cabello.
El aceite hidrata, repara, regenera el cabello desde la raíz hasta las puntas, sin olvidar que también ayuda a controlar el encrespamiento, sellar las puntas abiertas, evitar la caída, eliminar las caspas y proteger el cabello de los rayos X.
Según la necesidad de cada cliente, el aceite puede emplear de diferentes maneras, se puede usar como tratamiento pre-shampoo, aplicando en al cuero cabello, masajeando y dejando actuar por 5 a 15 minutos dependiendo del resultado esperado, y lavar luego. Al igual que puede ser aplicado después del lavado en al pelo seco uno o dos veces a la semanas, o durante del lavado sobre el pelo húmedo. También puede ser usado sobre las puntas directamente en el caso de aquellas personas de cabello grasoso con puntas secas y abiertas.
A continuación te presento una selección de los aceites más recomendados para el cuidado capilar que puedes usar en cualquier estación del año en tu rutina capilar.
Aceite de coco: Tiene un efecto reparador y revitalizante que protege, repara y nutre el cabello a profundidad; es ideal su uso en caso de problema de resequedad, caída y maltrato, sea en el cuero cabelludo o sobre la hebra.
Aceite de argán: Es rico en vitaminas, minerales y ácidos grasos. Es altamente beneficioso tanto para la piel como para el pelo; es uno de los aceites que previene el envejecimiento prematuro de las células y que repare el daño del cabello en pocas aplicaciones sin tener que usar mucho.
Aceite de pepitas de uva: Se conoce como uno de los aceites más nutritivos que existe, es un rico antioxidante, posee vitamina E y sustancias antiinflamatorias. Ayuda a reconstruir el tejido, su componente de ácido graso promueve el crecimiento del cabello y repara la piel. Actúa sobre el cabello quebradizo y débil para ayudar a restaurar su fuerza, vitalidad y su brillo.
Aceite de jojoba: Posee un alto componente nutricional, su función reguladora de secreción de grasa en el sebo, aporta humectación, conservando su pH para combatir la sequedad y la caspa. Es súper bueno tanto para el cabello como para el cuidado de la piel, gracias a sus compuestos oleosos contribuye a mantener la piel hidratada y humectada.
Aceite de aguacate: Se le reconoce por su alta concentración de vitamina E, carotenoides, biotina, fitoesteroles y alcoholes terpénicos que le confieren interesantes propiedades para la piel y el cabello, ayudándole a aportar hidratación, reparación y fortalecimiento a las fibras capilares.
Aceite de almendra: Es conocido por su gran concentración de antioxidantes, ácidos grasos, vitamina A, B, E, de proteínas, minerales, Omega-3, fosfolípidos, magnesio que proporcionan hidratación, nutrición y suavizad al cabello. Es uno de los aceites que más nutre las hebras deshidratadas, resecas y rebeldes, reaccionando como un antídoto natural en contra de la caída del cabello, reparando a su vez los daños causados por el descuido o los excesos de químicos para aportar brillo y vitalidad a la hebra.


